Nacional

En un año México ha detenido a una decena de los más buscados por EU

🔸De enero de 2025 a la fecha han caído en nuestro país narcotraficantes y asesinos requeridos por las autoridades de la Unión Americana

#NACIONAL || Operadores de cárteles mexicanos, supuestos criminales de organizaciones catalogadas como terroristas o fugitivos por crímenes cometidos en EU, son algunos de los detenidos que fuerzas de seguridad mexicanas han aprehendido en territorio nacional.

Algunos son parte de los más buscados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés), y otros son parte de investigaciones relevantes del Departamento de Justicia de EU.

El caso más reciente fue la detención de Alejandro N, quien desde 2017 formaba parte de los 10 fugitivos más buscados por el FBI, con una recompensa de hasta 250 mil dólares. Era buscado desde 2016 por el homicidio de Truc Quan Ly Le en Charlotte, Carolina del Norte. Fue capturado el 16 de enero de 2026 tras un operativo de inteligencia coordinado entre el Gabinete de Seguridad de México y enlaces del FBI en un inmueble en Pachuca, Hidalgo.

Al respecto, el embajador de EU en México, Ronald Johnson, destacó la cooperación entre ambos gobiernos, y aseguró que “este caso subraya que, cuando trabajamos juntos (…) podemos hacer más, y que los actores criminales no tienen cabida cuando nuestros esfuerzos se alinean”, dijo en X.

Antes, el 15 de enero de 2026, la Secretaría de Marina (Semar) en Sinaloa detuvo a Daniel Alfredo N, quien es requerido por el FBI bajo una orden de detención con fines de extradición.

Es acusado de encabezar una célula delictiva afín al Cártel de Sinaloa que operaba en los estados de Sinaloa y Chihuahua, y su función principal era la supuesta coordinación de la logística para el envío de drogas sintéticas a territorio estadounidense y el blanqueo de capitales a través de empresas fachada.

Un par de semanas atrás, el Gabinete de Seguridad detuvo al presunto segundo al mando de la organización delictiva Beltrán Leyva, Pedro N, alias El Sagitario. Es identificado por la DEA como un operador logístico de primer nivel para la organización de Fausto Isidro Meza Flores Chapo Isidro.

El 17 de marzo de 2025 en el municipio de Teocelo, Veracruz, agentes de seguridad detuvieron a Francisco Javier N, El Veterano, miembro de la lista de los 10 más buscados del FBI y líder fundador del grupo delictivo Ranfla en las calles de la MS-13.

También vinculado con la MS-13, el 14 de marzo de 2025 en el municipio de Texcoco, Estado de México, se detuvo a Kevin N, El Kino, miembro de alto rango de la Mara Salvatrucha buscado activamente por el FBI y las autoridades de El Salvador. Se le imputan delitos de homicidio calificado y organizaciones terroristas.

El 5 de noviembre de 2025 en Culiacán, Sinaloa, las autoridades arrestaron a Daniel N El Dany, ciudadano estadounidense con una Ficha Roja del FBI y una orden de arresto internacional. Era considerado un objetivo de máxima prioridad para el Departamento de Justicia por su presunta participación en una conspiración a gran escala para la distribución de fentanilo desde Sinaloa hacia diversas ciudades de EU.

Previamente, fue detenido Gustavo N, El Viejón, identificado como uno de los líderes de la organización criminal La Barredora, brazo armado vinculado al CJNG. Era un objetivo prioritario tanto para el Gobierno de México como para agencias estadounidenses debido a su rol en el control del tráfico de drogas y extorsión en Guanajuato y Jalisco, además de su participación en ataques directos contra fuerzas de seguridad para expandir el dominio territorial del cártel.

También ha caído Humberto N, presunto líder de la facción Gente Nueva, brazo armado del Cártel de Sinaloa en Chihuahua. Figuraba como un objetivo prioritario del FBI debido a su responsabilidad en la violencia fronteriza y el trasiego de cocaína y fentanilo por Ciudad Juárez.

Jesús N es otro de los detenidos en el último año, por su presunto papel como operador de la facción de Los Mayos dentro del Cártel de Sinaloa. El gobierno de Estados Unidos ofrecía una recompensa por información que llevara a su captura, acusándolo de supervisar el transporte de toneladas de cocaína y de coordinar a grupos de sicarios para la protección de cargamentos. Según acusaciones, era una pieza clave en la administración de la logística financiera para la familia Zambada. Fue entregado formalmente a las autoridades de Nueva York en agosto de 2025 para enfrentar sus cargos.

Otros dos objetivos prioritarios detenidos tras la llegada de Trump a la presidencia de EU fueron Kevin Alonso N, El 200, presunto jefe de seguridad de la facción de Los Chapitos y hombre de confianza de Iván Archivaldo Guzmán. Era un objetivo prioritario para la DEA debido a su responsabilidad en la adquisición de armamento de alto poder y municiones en EU para ser enviadas a México, además de coordinar la protección de laboratorios clandestinos de fentanilo. Junto a él cayó José Ángel N, alias El Güerito, considerado por el Departamento de Estado y la DEA como uno de los pilares operativos y financieros de la facción de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán.

Juan Carlos N El Chavo Félix, yerno de Ismael El Mayo Zambada y considerado uno de los operadores financieros más cercanos a la cúpula de la facción de Los Mayos del Cártel de Sinaloa, fue capturado el 18 de enero de 2025. El gobierno de EU lo tenía en la mira por su rol en la administración de activos y la supervisión de rutas de tráfico de fentanilo en la región de Quilá y zonas aledañas a Culiacán.

Estos últimos tres, fueron enviados a EU como parte de los traslados masivos de presos vinculados al crimen organizado hacia cárceles de aquel país.

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Cultural

Los ataques de la Alemania nazi que llevaron a México a entrar en la Segunda Guerra Mundial hace 80 años (y el momento transformador que generó para el país)Pero el suceso a la postre también representaría un parteaguas de una época transformadora para la sociedad y economía mexicana. “Si algo cambió la cara de México en el siglo XX, fue la entrada a la Segunda Guerra Mundial”, le dice a BBC Mundo el historiador César Valdez, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Y es que el hundimiento del Potrero del Llano -y otro buque más, el Faja de Oro, siete días después- llevaron al México de la preguerra, con un desarrollo lento, a industrializarse y sentar las bases de lo que hoy es un vigoroso intercambio económico con Estados Unidos. Una potencia con la que comparte frontera y que hasta ese entonces despertaba un gran sentimiento de antagonismo entre los mexicanos de la época. Los hundimientos México, al igual que muchos países de América Latina, se habían mantenido al margen de la Segunda Guerra Mundial desde que estalló el conflicto en septiembre de 1939. La postura entre los países de América Latina era de no intervención, aunque muchos gobiernos -entre ellos el mexicano- sí condenaron las invasiones de la Alemania nazi.La Alemania nazi de Adolf Hitler no mostró un plan claro para incluir a México en su bando, pero hubo algunos intentos de inteligencia. Pero el ataque de Japón a la base estadounidense de Pearl Harbor, en diciembre de 1941, cambió las cosas. Estados Unidos entró en la guerra y los países del continente comenzaron a enfrentar presiones para definirse. México, siendo el país a las puertas del territorio estadounidense, estaba en una posición compleja. “Estados Unidos hace un montón de informes de inteligencia y se los manda a México. Había nombres de empresarios, de políticos, de descendientes de alemanes”, señala Valdez. En esas circunstancias se dio el hundimiento de los buques petroleros mexicanos por parte de submarinos alemanes que ya tenían presencia en aguas cercanas a los países de América. El Faja de Oro sufrió una suerte similar al Potrero del Llano: el 20 de mayo, un submarino alemán U-106 hundió al barco en el estrecho de Florida y murieron 9 de los 37 tripulantes. “El hundimiento de los barcos mexicanos no es un caso aislado”, le explica a BBC Mundo el historiador Veremundo Carrillo-Reveles, del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM). “Hay toda una estrategia por parte del ejército alemán por tratar de cortar todos los suministros que se están enviando, de petróleo y de otros productos básicos, hacia Inglaterra”, añade.Barcos de Argentina, Brasil, Cuba, Colombia y Venezuela también fueron hundidos en el Atlántico. La declaración de guerra Ante la nula respuesta alemana a la exigencia de compensación por parte de México, el gobierno de Manuel Ávila Camacho pidió al Congreso una declaración de guerra. “Se declara que, a partir del día 22 de mayo de 1942, existe un estado de guerra entre los Estados Unidos Mexicanos y Alemania, Italia y Japón”, establecía el documento. “El 13 de mayo el ataque vino. No decidido y franco, sino desleal, embozado y cobarde, asestado entre las tinieblas y con la confianza absoluta en la impunidad. Una semana más tarde se repitió el atentado frente a esta reiterada agresión, que vulnera todas las normas del derecho de gentes y que implica un ultraje sangriento para nuestra patria”, le dijo el presidente Ávila Camacho a la nación.En los hechos, el país no esperaba ni tenía capacidad de enviar una fuerza militar al frentede batalla en Europa, Asia o los océanos, pues el ejército mexicano en realidad era muy limitado. Había unos 50.000 efectivos que no conformaban brigadas ni divisiones, y la aviación contaba con solo 25 aviones, por lo que no había posibilidades de abrir una ofensiva. La defensa del país era igual de limitada. “El país no tenía fuerza antiaérea para repeler cualquier ataque del Pacífico”, señala Valdez, pues la principal preocupación del momento era la llegada de Japón a las costas mexicanas. Si bien para EE.UU. era bueno contar con México entre los aliados, la endeble posición militar del país se convirtió en una situación de cuidado.La declaracón de estado de guerra de México se conserva en el Archivo General de la Nación de México. “Para Estados Unidos esto es terrible, porque desconfían plenamente del gobierno mexicano y de su ejército. Entonces lo primero que comienzan a hacer es a sugerirle a México que transforme determinados rasgos de sus fuerzas armadas”, explica Valdez. A través de la Ley de Préstamos y Arrendamientos, EE.UU. empezó a ofrecer recursos económicos, provisiones militares y asistencia técnica para reforzar la posición de México. “México modifica totalmente su sistema de defensa, creando tres comandos: Pacífico, Golfo e Istmo. Teníamos cubierta la posible invasión japonesa por el Pacífico, resguardando el petróleo en el golfo de México, y el Istmo por la posible entrada por Centroamérica”, explica Valdez. Una lanzadera de desarrollo Además del mejoramiento militar, México vivió a partir de la entrada en la guerra un momento único de desarrollo económico que transformaría la realidad del país en poco tiempo. Y es que el país entró en una época de industrialización que en los esfuerzos de guerra era muy necesaria para proveer a Estados Unidos y los aliados de recursos. “Fue un momento crucial para la historia del siglo XX mexicano, porque se acelera tu industrialización por las necesidades de la guerra”, explica Carrillo-Reveles.El presidente Manuel Ávila Camacho encontró una punto de apoyo importante para negociar con EE.UU. al ser México un país estratégico en la región. “Entran muchísimas divisas que ayudan a que el país tenga un despegue”, añade. Además, comenzó el programa “Braceros” que permitió a decenas de miles de mexicanos trabajar legalmente en Estados Unidos, lo que dio pie a la primera gran migración a ese país. “Se van a trabajar no solo en los campos agrícolas, sino también en los ferrocarriles, en la industria”. Estados Unidos no podía permitirse que el país vecino cayera en el bando contrario, por lo que le dedicó buena parte de su atención. “Probablemente hubo cierta dosis de presión norteamericana para entrar [en la guerra]. Pero lo que no deja de llamar la atención es cómo estos políticos mexicanos aprovechan ese contexto para lanzar económicamente a México, que va a irse consolidando en los siguientes años”, señala Valdez. En los siguientes 20 años, México vivió un crecimiento económico notable que llegó a llamarse el “milagro mexicano”.Estados Unidos dio la bienvenida a miles de trabajadores mexicanos durante la Segunda Guerra Mundial. Antes de la guerra, “a México lo siguen viendo en el contexto internacional como un país de sombreros y pistolas”, dice Valdez. La vieja enemistad Más allá de los acuerdos políticos, entrar en la guerra no era algo popular para el pueblo mexicano. Una encuesta, de las primeras que hubo en el país, explica Carrillo-Reveles, mostraba que cerca del 70% de los mexicanos no apoyaba el que México participara en la Segunda Guerra Mundial. Y acompañar a Estados Unidos en un esfuerzo bélico era igual de impopular. En la década de 1930 se cumplió un siglo de la anexión de Texas por parte de EE.UU. y estaba por llegar el centenario de la guerra con Estados Unidos en la que México perdió la mitad de su territorio (1848). “Había un sentimiento histórico antiestadounidense muy fuerte, y también antibritánico, porque hay que recordar que después de la expropiación petrolera de 1938, Inglaterra rompe relaciones con México”, señala Carrillo-Reveles.Además, el gobierno mexicano enfrentaba inestabilidad política, tanto por los grupos opositores de los sectores de la izquierda, incluidos los comunistas, como de los derechistas, con grupos alineados a la ideología fascista. La guerra, sin embargo, fue aprovechada por el gobierno para cerrar flancos: “Surge la oportunidad de transformar el discurso de enfrentamiento político que provoca el cardenismo [del gobierno de Lázaro Cárdenas, 1934-1940] en una política de unidad nacional para los mexicanos”, indica Carrillo-Reveles. Y hubo una muy intensa campaña de propaganda gubernamental -apoyada desde EE.UU., advierte Valdez- para convencer a los mexicanos de las razones de estar con los aliados. “No hay secretaría de Estado mexicana que no haya impreso un cartel donde la bandera mexicana y la norteamericana aparezcan juntas. Pero no necesariamente creo que se haya diluido ese sentimiento en contra de Estados Unidos”, explica el historiador. El Escuadrón 201 en batalla Pese a las limitadas posibilidades de México, el gobierno envió un contingente fuera de su territorio: el Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Mexicana. Acompañó a la 5ª Fuerza Aérea de EE.UU. en su campaña contra el imperio japonés en Filipinas.El expresidente Lázaro Cárdenas, una figura fuerte del nacionalismo, sirvió para que el gobierno tuviera respaldo popular a la guerra. A pesar de la desconfianza de la contraparte estadounidense, los pilotos mexicanos ejecutaron ataques en picada peligrosos en julio de 1945 en los alrededores de Manila. Su participación se dio a solo unas semanas de que se produjeran los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki que pusieron fin al conflicto en Asia. “Fue una contribución mexicana en la medida de sus posibilidades”, explica Valdez. “Ellos entraron en acción de guerra, iban a combatir a los japoneses, tuvieron entusiasmo, tuvieron miedo, Estuvieron en guerra porque México estaba en guerra”, dice el historiador ante la concepción que se creó años después de que la participación mexicana fue simbólica. Aquellos pilotos mexicanos no tenían idea de que estaba por terminar la guerra del Pacífico con una operación altamente secreta para lanzar bombas atómicas.México participó en la campaña que encabezaba Estados Unidos en el Pacífico, en países como Filipinas. Pero más allá de lo que hizo el Escuadrón 201, Carrillo-Reveles destaca cómo México tuvo una contribución importante en la victoria de los aliados a través de todo el apoyo de fuerza laboral e industrial a Estados Unidos. “Contribuyen de manera muy importante a que la economía de Estados Unidos no pare y que pueda mantener incluso a flote a una Europa que está colapsada completamente”, señala. Por mucho tiempo circularon versiones sin sustento, señalan los historiadores, de que Estados Unidos fue el que hundió al Potrero del Llano y el Faja de Oro. “Hoy no hay absolutamente ninguna evidencia de que haya sido Estados Unidos”, apunta Valdez. En cambio, el tiempo mostraría que la guerra fue un momento transformador para México: “Y si se piensa, todo esto es producido por el hundimiento de un barco”.